Desde hace un par de semanas venía insistiéndole a Noemí Guzik que tenía ganas de conversar con ella acerca de la problemática a la que a veces nos somete esta época del año. Sin embargo a medida que la conversación avanzó me sorprendió gratamente hacia dónde, sin proponérmelo, fue derivando el tema. Noemí Guzik se ha doctorado en Psicología en la Universidad Iberoamericana, México, y su experiencia abarca veinticinco años de docencia y práctica clínica de psicoterapia en la ciudad de México D.F.
Mauricio Taslik: Bueno Noemí la idea de esta entrevista es charlar un poco sobre tu vivencia como terapeuta y en particular sobre la problemática de las personas hacia este momento del año.
Noemí Guzik: Mira: El fin de año es muy confrontante por varias razones: Primero, todo lo que indica “final” crea la sensación de tener que evaluar y tener que despedirse. El fin de año da la impresión de que cosas “terminan”, entonces es una especie de “dead line” (fecha límite) que permite evaluar avances y atorones. Segundo, el otro asunto de éstas épocas es la necesidad de pasar tiempo con la familia. Las disfuncionalidades de las familias suelen ponerse muy en evidencia. Trabajar en la reunión de un grupo de personas, su organización confronta con la falta de comunicación entre sus miembros, sus fricciones, su historia juntos. Eso hace complejo el asunto. También, siendo una época muy definida socialmente, se recuerda a las personas que alguna vez estuvieron y ahora no lo estarán más, ya sea por muerte, cambio de residencia, rupturas, etcétera.
Mauricio Taslik: Claro. Fijate vos que en una nota que publicamos en el sitio sobre las formas de festejar el fin de año Demián, un chico de 23 años de Buenos Aires, dijo así “Durante las fiestas comemos, pretendemos querernos e intercambiamos objetos materiales en señal de “no se qué”. ¡Por favor! Las fiestas navideñas son una farsa, las familias se odian entre sí y todos hacen de cuenta que se quieren sólo por un día. Al menos es una visión objetiva de mi familia.”
Noemí Guzik: (se queda con la boca abierta)
Mauricio Taslik: Es una visión muy personal… ¿Qué opinás de la visión de este muchacho?
Noemí Guzik: Claro, regalar a quien no se quiere, poner buena cara, hacer como que no pasa nada, es terrible. Suelen haber muchísimos detalles de ese tipo que se hacen obvios pero a la vez se tienen que obviar y entonces se vuelve muy ambivalente para muchos el festejo.
Mauricio Taslik: ¿Y eso angustia?
Noemí Guzik: Confronta, deprime, angustia o pone de de mal humor. Confronta con el tener que hacer cosas que uno preferiría no hacer. Deprime confrontar las pérdidas, sobre todo la pérdida de lo “ideal”. E irrita por que uno es impotente, siempre se necesita más dinero, más tiempo, etcétera.
Mauricio Taslik: La gente se pone más “loca” hacia fin de año ¿No? ¿Te aumentan mucho las consultas hacia el último trimestre del año?
Noemí Guzik: Suelen aumentar, si. De hecho, los meses de menos pacientes son marzo, junio y julio. En diciembre la gente decide que es momento de hacer algo por uno mismo: la época típica de los “deseos de cambio”, que va decayendo ya por febrero (se ríe).
Mauricio Taslik: ¿Es decir que la gente aparece en el consultorio con esta necesidad en forma explícita?
Noemí Guzik: Leí una investigación acerca de los propósitos de año nuevo y para febrero no queda casi ninguno en pie (como con asombro). Si, se angustian y deciden hacer algo para empezar bien el año. También los pacientes regulares deciden hablar de eso en éstas fechas.
Mauricio Taslik: ¿Hacer algo como qué? ¿Qué es lo que la gente suele querer hacer?
Noemí Guzik: Lo típico: bajar de peso, terminar una mala relación de pareja, cambiar de trabajo, mejorar la autoestima, seguir estudiando, graduarse o hacer las tesis, poner un negocio, arreglar la casa…
Mauricio Taslik: Ah ,”pequeñeces” ¿no? (se ríe)
Noemí Guzik: Exactamente.
Mauricio Taslik: ¿Y lo logran?
Noemí Guzik: Cuando se expresa como deseo para “año nuevo” creo que raramente se logra. Hay que analizar , y eso toma tiempo, el por qué se hacen proyectos que se abortan. Y después se pueden lograr cosas en cualquier momento del año (sonríe)
Mauricio Taslik: Sospecho que en estos “deseos de fin de año” hay una gran tasa de reincidencia… es decir, el que quiere bajar de peso ya lo viene deseando hace varios fines de año, y así con los demás deseos… ¿O no?
Noemí Guzik: Exactamente, entonces la fantasía de que por que se cambia de año todo será diferente es muy muy fugaz. Los cambios obviamente no dependen de que sea enero o julio, sino de otros factores .
Mauricio Taslik: Si, claro… Ahora ¿Por qué crees que tanta gente cae en esta ilusión de que fin de año es una buena época para cambiar? ¿Qué pensás en base a tu amplia experiencia clínica?
Noemí Guzik: Sucede por el asunto de los “significados”. Nada mas revisa la expresión “FIN” de año. Da la impresión de que termina una etapa y se puede recomenzar. Cambiar también el numerito de la fecha, genera esa sensación. “AÑO NUEVO”, es otra expresión de ese tipo.
Mauricio Taslik: ¿Y en estos 25 años de clínica notás que este énfasis en el fin de año ha sido siempre igual o en los últimos tiempos ha cambiado de alguna manera?
Noemí Guzik: En efecto se ha perdido énfasis en varias tradiciones entre ellas la de regalar muchas cosas en navidad o hacer cenas muy formales, etcétera. Ya no se mandan felicitaciones de papel o se llevan regalos de casa en casa, entonces se pierde también parte del significado de final y de inicio.
Mauricio Taslik: Pero la angustia queda… Es decir el cambio que acusás es más en lo social y vincular que en el plano individual…
Noemí Guzik: Así es, ¡La confrontación con uno mismo parece acentuarse con el hecho real y metafórico de “cambiar de agenda”!
Mauricio Taslik: Mientras pienso en lo que estamos hablando, me surge la idea de que el fin de año pareciera ser una especie de “cambio para no cambiar nada” según esta mirada…
Noemí Guzik: No quiero parecer pesimista, si no creyera en el cambio humano no me dedicaría a ser psicoterapeuta. Lo que creo es que no es por el inicio del año que la gente cambia sino por un proceso complejo de evolución. Acabo de leer en el último número de la revista Scientific American Mind un artículo… llamado “Why change is so hard” (”Por qué el cambio es tan duro”) donde dice que con mediciones científicas se encuentra que las personas mayores a 30 años prefieren ya lo conocido que lo por conocer y que los cambios después de los 20’s son especialmente difíciles.
Mauricio Taslik: En que interesante terreno entramos…. el del cambio humano… justamente iba a decir que a la gente no le gusta cambiar…
Noemí Guzik: El artículo es tremendo
Mauricio Taslik: El Dr. Enrique Pichon Riviere identificaba dos miedos básicos ante el cambio: el miedo al ataque y el miedo a la pérdida… es interesante su teoría también.
Noemí Guzik: Así es, un poco “anticuada” pero sirve.
Mauricio Taslik: Tiene sus años, claro… pero es bastante sencillo de comprender, el miedo al ataque de lo nuevo desconocido y la pérdida de lo viejo conocido… Pero volviendo al cambio humano y saliendo un poco de esta ilusión de “año nuevo, vida nueva” ¿Cuáles son algunos de los elementos que crees que hacen que un ser humano cambie efectivamente y que logre una vida nueva?
Noemí Guzik: Yo creo fervientemente que el cambio tiene que ver con la modificación del concepto que se tiene de uno mismo.
Mauricio Taslik: ¿La forma en que me percibo a mi mismo?
Noemí Guzik: Si, uno se percibe como capaz o incapaz de hacer cosas, uno tiene experiencias pasadas de fracaso que hay que trabajar, uno tiene ideas aprendidas acerca del cambio, de lo que es bueno y malo, de lo que se tiene derecho a lograr o no, etcétera ¡Y todo eso sin contar con lo inconsciente!
Mauricio Taslik: Mantengámosnos del lado consciente por el momento (sonríe) A muchos no le agrada la idea de que existe un inconsciente sobre el cual no tienen mucho dominio ¿No?
Noemí Guzik: Así es, se necesita trabajar con el narcisismo para aceptar que no controlamos o sabemos todo acerca de nosotros mismos (sonríe)
Mauricio Taslik: Hablando de narcisismo… ¿Cuánto narcisismo entra en juego en estos festejos de fin de año? Porque los festejos suelen enfatizar la unión de las familias por sobre la individualidad, pero ¿Al mismo tiempo no es un momento en que cada uno sale a mostrar sus logros (si los tiene) y el que cree haber logrado nada… se angustia tremendamente? Se deprime, diría.
Noemí Guzik: Claro, al encontrarse juntos y hablar del “año viejo” se empiezan a confrontar los logros y fracasos, al mirarse una vez al año con algunos, uno se pregunta si está más gordo, más feo, más viejo… Es la época de rendir cuentas, de alguna manera, ante los demás.
Mauricio Taslik: Más viejo seguro… (se ríe)
Noemí Guzik: Uno se mide con los otros, y casi siempre, por alguna razón se siente en pérdida.
Mauricio Taslik: Ah, la mirada de los otros… ¿No creés que eso también influye en el cambio humano del que hablábamos antes? Especialmente en cómo percibimos la mirada de los otros y la importancia que le damos a esa mirada.
Noemí Guzik: Claro, es pesadísima, y la de la familia suele ser especialmente pesada, como espada de Damocles.
Mauricio Taslik: ¿Y cómo ves que las personas logran liberarse de esa mirada tan pesada? Los que lo logran, claro… otros supongo quedarán en el intento.
Noemí Guzik: Se tiene que desidealizar al otro, se tienen que retirar las proyecciones paranoides que se depositan en otros, etcétera, es un proceso complejo pero importante para el cambio.
Mauricio Taslik: ¿Supongo que esta es la parte en que un proceso psicoterapeútico puede ser de ayuda, no?
Noemí Guzik: Sí, en el cambio del concepto de uno mismo, de los demás y de las normas sociales explícitas e implícitas.

