En 1973, el psiquiatra estadounidense David L. Rosenhan realizó un experimento cuyos resultados generaron revuelo en el mundo de la salud mental. El experimento fue publicado en agosto/septiembre del mismo año en  la reconocida revista científica Science.

El experimento de los pseudo pacientes

Para cumplir los objetivos del estudio, ocho pseudo-pacientes (relacionados con Rosenhan, y seleccionados para conformar un grupo de individuos variados y saludables) hicieron el intento de ser admitidos en una docena de hospitales psiquiátricos. Durante la evaluación psiquiátrica ellos relataban haber escuchado voces no familiares ni de su mismo sexo que eran frecuentemente confusas, pero se entendían las palabras “vacío” (empty), “hueco” (hollow) y “ruido sordo” (thud). No se manifestaron otros síntomas y más allá de dar nombres y datos falsos de empleo los demas detalles biográficos fueron fieles a la historia de cada una de las personas. La consigna era que si eran admitidos, estos pseudo-pacientes inmediatamente actuarían normalmente y dirían que se sentían bien y que ya no escuchaban voces.

Los pseudo-pacientes fueron: un graduado en psicología de veintitantos años, tres psicólogos, un pediatra, un psiquiatra, un pintor y un ama de casa. Tres de ellos eran mujeres. Luego de ser admitidos, los sujetos actuaron normalmente sin mostrar ninguna psicopatología obvia. Debían quedarse internados hasta ser dados de alta por el personal de los hospitales, quienes no sabían del experimento y creían que se trataba de pacientes psiquiátricos reales.

Los ocho fueron admitidos, siete con diagnóstico de esquizofrenia a excepción de uno que fue diagnosticado con psicosis maniaco-depresiva. Ninguno de los pseudo-pacientes fue detectado durante su admisión por el personal hospitalario, aunque otros pacientes psiquiátricos los identificaron correctamente como impostores. Mientras el personal hospitalario fallaba en detectar la salud de los pseudo-pacientes, en las tres primeras hospitalizaciones se observó que 35 de un total de 118 pacientes expresaron su sospecha de que los pseudo-pacientes estaban sanos. Todos fueron dados de alta con diagnóstico de esquizofrenia en remisión. Las internaciones duraron entre 7 y 52 días y el promedio fue de 19 días.

Durante las internaciones, las notas de los hospitales indicaban que buena parte de la conducta de los pseudo-pacientes era interpretada en términos de enfermedad mental.

El experimento del impostor no existente

Para este experimento, Rosenhan utilizó un hospital de investigación y docencia bien conocido, cuyo personal había escuchado de los resultados del estudio inicial pero aseguraba que no se podría incurrir en errores similares en la institución. Rosehan acordó con ellos que durante un período de prueba de tres meses, uno o más pseudo-pacientes intentarían ser admitidos y el personal debería calificar la posibilidad de que cada paciente ingresado fuera un impostor. De 193 pacientes, 41 fueron considerados impostores, y otros 42 fueron considerados sospechosos. En realidad Rosenhan no envió ni un solo pseudo-paciente y todos los pacientes que el hospital calificó como sospechosos fueron pacientes genuinos.

Fuente: Corregido, traducido y aumentado de Wikipedia por Mauricio A. Taslik utilizando el artículo original del Dr. David Rosenhan.